De
Viaje:
Por Gloria Ruiz
Kuilan:
TOPEl verano ya
llegó, el calor hace de las suyas y los
chicos ya están en el receso escolar. Y el
cuerpo lo que pide es agua, agua y agua. En
Corozal, a sólo 45 minutos del área
metropolitana, está el área recreativa El
Rancho, un lugar donde grandes y pequeños se
divierten gracias a seis piscinas cada una
con salvavidas y algunas hasta con chorreras
para deslizarse.
El Rancho no sólo
posee seis piscinas, cuya profundidad varía
sino que cuenta con una cafetería, un
restaurante, barra, salón con dos billares,
salón comedor, cancha de baloncesto y
volibol y varios salones para ubicar a sus
visitantes. Es así que el complejo
recreativo es una de las “guaridas” de
cientos de familias que desean compartir por
horas chorros de diversión.
El lugar consiste en
una especie de casona amplia techada en
madera disponible para que las familias o
compañías privadas realicen sus pasadías o
celebren actividades como cumpleaños. Tiene
capacidad para 2,000 personas.
El divertido lugar
comenzó hace 33 años gracias a la
creatividad de Julio Marrero. Al lugar se le
llamaba el rancho por un pequeño local en
donde él vendía carne frita, hamburguesas y
mofongo. Sin embargo, con el pasar del
tiempo Marrero decidió construir una enorme
piscina, que actualmente es la principal del
complejo y poco a poco fue añadiendo más
atracciones hasta contar con 3,125 cuerdas
de terreno para el área recreativa.
“Trabajamos con
reservaciones. De acuerdo a la cantidad de
personas que vengan los ubicamos en un salón.
(Pero) siempre se designa un área para el
público que llega sin reservación. La época
fuerte es verano, pero operamos todo el año”,
explica la secretaria del lugar, Zelma
Marrero.
Al llegar a El Rancho
le espera un amplio estacionamiento gratuito
y la fachada colorida de las instalaciones
del lugar. La figura de un enorme dinosaurio
le da la bienvenida al lugar rodeado de
arbustos perfectamente podados.
La entrada a El Rancho
es de $4 para niños de 1 a 4 años y de $6
para el resto de los visitantes. Al pagar
dicha tarifa se tiene acceso y permiso para
el uso de las instalaciones. También ofrecen
ofertas para grupos, lo que puede incluir -además
de la entrada- el almuerzo de comida criolla
tipo bufé.
Y la variedad es el
común denominador en la cafetería dedicada a
confeccionar el almuerzo. Poseen más de dos
tipos de arroz, y variedad de carnes como
biftec, pescado y pechuga rellena de jamón y
queso. Los acompañantes sobran: mofongo - de
yuca y plátano-, amarillos, ensalada de
papas entre otros. Y el sabor es idéntico a
la sazón criolla que tienen nuestras
experimentadas madres. Aunque tienen
restaurante con comida a la carta -incluye
carnes rojas, mariscos y aves-, el mismo
está destinado sólo para comensales que no
hagan uso de las piscinas.
Y si de las piscinas
se trata las rodean brillantes colores que
invitan a los chicos y grandes a darse un
chapuzón bajo la supervisión de salvavidas.
Una de las piscinas tiene una chorrera de
260 pies de largo.
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Otra cuenta con
chorreras amplias por donde corre el agua y
deslizarse equivale a muchas sonrisas.
Algunas de las piscinas poseen personajes
infantiles que botan agua y en donde los
chicos pueden fotografiarse.
El ambiente es uno
familiar con música constante a través de un
sistema de sonido que cubre todo el
establecimiento.
En las piscinas no se
permite correr, juegos de mano o empujones
por motivos de seguridad. Según cuenta
Lourdes Rivera, una de las empleadas nunca
han tenido accidentes fatales.
Relata que no permiten
la entrada de comidas aunque sí de
entremeses como sandwiches o bolsas de
snacks. Explica que en el caso de
actividades familiares o de compañías que
deseen rentar el lugar tienen disponible
servicios adicionales de payasos y juegos en
las piscinas por un costo adicional.
El lugar es visitado
por gente de lugares tan distantes como
Culebra, Fajardo, Ponce y hasta de algunos
estados como Florida, indica Marrero.
La risa de los niños,
el splash que produce el agua, el pito
ocasional de un salvavidas, la música y el
reír de adultos en una conversación o en
pleno juego de dominó es lo que escuchará si
visita esta área recreativa.
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El ambiente familiar,
la diversión y el agua se conjugan para
darle un pasadía de primera a todo visitante. [
SOURCE:
EL NUEVO DIÁ,
MAY 24, 2009
]